Catedral de la Almudena

catedral_Almudena_Madrid

Los secretos y curiosidades de la Catedral de la Almudena: un viaje entre leyendas y colores

Si paseas por el corazón de Madrid, es imposible que pase desapercibida la imponente silueta de la Catedral de la Almudena. Pero lo que muchos no saben es que este templo es un auténtico rebelde de la arquitectura religiosa. Mientras que la gran mayoría de las iglesias cristianas miran de este a oeste para recibir la luz del sol, la nuestra decidió romper las reglas y orientarse de norte a sur. Este giro no fue un capricho al azar, sino el deseo de que su fachada principal estuviera en perfecta sintonía y frente al Palacio Real, formando un conjunto monumental único que abraza la plaza de la Armería.

El nombre de la catedral ya nos da una pista de su pasado remoto, pues proviene de una palabra árabe que significa «ciudadela». De hecho, se levanta muy cerca de donde estuvo una antigua mezquita y la primitiva iglesia de la ciudad. Existe una leyenda preciosa que cuenta que, cuando el rey Alfonso conquistó la villa hace siglos, se obsesionó con encontrar una imagen de la Virgen que había sido escondida en los muros para protegerla durante tiempos de conflicto. Tras mucha oración, una sección de las murallas se derrumbó milagrosamente y dejó a la vista la figura. Lo más sorprendente de la historia es que la imagen todavía conservaba encendidas las velas con las que fue sepultada tiempo atrás.

Si decides bajar a las profundidades del templo, te encontrarás con una cripta que parece sacada de un cuento de otra época. Lo más fascinante es caminar entre su bosque de columnas, ya que no hay dos iguales; cada capitel tiene un diseño diferente que evoca pasajes bíblicos o elementos de la naturaleza. Si te fijas bien en los detalles tallados en piedra, podrás encontrar la figura del oso y el madroño, el gran símbolo que representa a todos los madrileños. Además, las lámparas que iluminan el lugar no son adornos cualquiera, sino que están inspiradas en un tesoro visigodo hallado hace mucho tiempo en tierras toledanas.

Al subir de nuevo y entrar en la nave principal, el contraste te dejará sin palabras. Aunque por fuera tiene un aire clásico para no desentonar con el palacio vecino, por dentro es una explosión de luz de estilo gótico moderno. El techo es una maravilla decorada con motivos geométricos y colores vibrantes que recuerdan a los antiguos artesonados de influencia árabe, utilizando láminas de oro para captar la luz. Pero la joya de la corona son las pinturas del ábside, que mezclan la tradición de los iconos antiguos con un estilo contemporáneo muy llamativo. Estas pinturas están acompañadas de vidrieras que bañan el altar con luces de muchos colores y que contienen la palabra de Dios escrita en varios idiomas antiguos y modernos.

Incluso sus torres y puertas tienen historias que contar. Las puertas de bronce son como un libro abierto que narra desde el hallazgo de la Virgen hasta momentos importantes de la historia reciente de la ciudad y su monarquía. A la torre de la derecha se la conoce cariñosamente como la de los Gallegos, porque fueron personas de Galicia quienes donaron sus campanas, bautizándolas con nombres muy vinculados a la devoción popular madrileña. Todo este majestuoso edificio fue el gran sueño de la reina María de las Mercedes, quien impulsó las obras con tanto cariño que pidió que su descanso final fuera allí mismo, a los pies de su amada Virgen, un deseo que se cumplió hace algunos años cuando sus restos fueron trasladados desde el monasterio de El Escorial.

Visitar esta catedral es como observar un gran mosaico donde cada pieza, desde la piedra portuguesa hasta el granito de las canteras madrileñas, cuenta un pedazo de la historia de España. Es un lugar donde el tiempo parece detenerse para mezclar leyendas medievales, bodas reales y el arte de nuestros días en un solo espacio.

Imagina la catedral como un anciano con alma de niño: por fuera viste con la sobriedad y elegancia de los siglos pasados, pero al abrir su corazón, revela un interior lleno de colores vivos y una energía moderna que sorprende a todo el que la visita.

Más allá de la piedra: los habitantes eternos y rincones mágicos de la Almudena

Si la fachada y el colorido interior de la Catedral de la Almudena ya te han cautivado, prepárate para sumergirte en sus historias más personales y en esos detalles que suelen pasar desapercibidos a simple vista. Este templo no es solo un hito arquitectónico, sino también un gran mausoleo donde descansan figuras que marcaron la historia y la fisonomía de Madrid.

Los que descansan bajo sus bóvedas

Uno de los mayores atractivos de la catedral es su función como lugar de descanso eterno. La protagonista indiscutible es la reina María de las Mercedes de Orleans. Su historia es de las más románticas y tristes de la realeza: fue la gran impulsora del templo por su devoción a la Virgen, pero falleció siendo muy joven. Aunque inicialmente sus restos estuvieron en el Monasterio de El Escorial, su última voluntad era estar cerca de su amada Virgen de la Almudena. Hace algunos años, ese deseo se cumplió y ahora descansa en una hermosa sepultura justo a los pies del altar de la patrona.

Pero la reina no está sola. En la cripta, ese bosque de columnas que mencionamos anteriormente, se encuentran enterradas personalidades muy diversas. Allí descansan los arquitectos que dieron vida al edificio, como el Marqués de Cubas, que ideó el primer proyecto, y Enrique María Repullés, quien terminó la cripta. Es un bonito homenaje que los propios creadores formen parte para siempre de los cimientos de su obra.

Además, en las numerosas capillas laterales de la cripta, se encuentran sepulcros de la aristocracia y figuras relevantes, como varios Príncipes de Baviera y miembros de familias nobles como los Marqueses de Urquijo. También allí reposan los restos de Carmen Franco y su esposo, el Marqués de Villaverde, así como de importantes figuras eclesiásticas, entre ellos el Cardenal Ángel Suquía. Caminar por allí es como leer una lista de invitados de honor de la historia de la ciudad.

Curiosidades entre sus muros y cimientos

¿Sabías que la catedral es un auténtico «puzle» de rocas de toda la Península? Para darle ese aspecto tan característico, se trajeron materiales de muchos lugares. Las piedras con tonos blancos y vetas rosadas vienen de Portugal, mientras que otras de color crema llegaron desde tierras alicantinas. Por supuesto, el granito madrileño de la sierra no podía faltar, dándole esa solidez tan castellana a la fachada principal.

Otro dato fascinante es lo que hay justo debajo de donde pisas. Excavaciones recientes han revelado que la catedral se asienta sobre un terreno con mucha historia: allí estuvo la antigua judería de Madrid, además de la mezquita original y la iglesia medieval que mencionamos antes. Es un lugar donde las tres culturas que formaron la ciudad parecen abrazarse bajo el suelo.

Si miras hacia arriba, la cúpula te guarda un secreto: ¡es doble! Por fuera tiene un aire barroco con una cubierta de pizarra oscura y está custodiada por una docena de estatuas de los apóstoles que vigilan Madrid desde las alturas. Pero por dentro, se transforma en una estructura gótica llena de simbolismo, donde las pinturas representan los elementos de la naturaleza: la tierra, el mar, el fuego y el aire.

Arte que cuenta historias

No podemos olvidar sus puertas de bronce, que son como las páginas de un libro de metal. En ellas puedes ver escenas de la Reconquista, pero también momentos mucho más modernos, como la consagración del templo por el Papa o incluso la famosa procesión de la Virgen que recorre las calles cada noviembre. En estas puertas aparecen retratados personajes contemporáneos, lo que le da un toque muy cercano y actual.

Y para los amantes de la música, el órgano es una pieza de otro planeta. Es un instrumento inmenso, con miles de tubos de estaño, cuyo diseño exterior se inspira en los antiguos retablos góticos pero con un toque moderno que encaja perfectamente con el espíritu del templo.

En definitiva, la Catedral de la Almudena es como un gran libro de familia de la ciudad de Madrid: en sus páginas encuentras desde leyendas de reyes antiguos hasta los nombres de quienes la construyeron, todo envuelto en un diseño que, aunque parece mirar al pasado, tiene un pie puesto firmemente en el presente.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *